Quebrada de burros
El campamento de pescadores-recolectores arcaicos de Quebrada de los Burros (Tacna, Perú) estuvó ocupado entre ca 9800 y 6000 BP. El conjunto de las ocupaciones tuvó lugar durante un periodo climatico tranquilo y húmedo ; en el fondo del valle, la formación de lagunas de agua dulce o de pantanos constituye entonces un elemento muy favorable para una implantacion humana. La excavación en amplias áreas de los sucesivos niveles de ocupacion han puesto en evidencia numerosas estructuras (fogones, hoyos de poste, áreas de actividades especializadas), un material lítico abundante e importantes acumulaciones de desechos alimenticios (restos de peces, conchas, cangrejos, erizos, mamíferos marinos y un poco de fauna terrestre). Estos vestigios atestiguan un modo de vida basado en la explotación intensiva del ambiente maritimo, complementado por la caza terrestre. El ajuar lítico y óseo indica modos de pesca o de captura diversificados y sofisticados.
Humedales de Ite
Como producto de la deposición de los relaves y la ampliación de la frontera agrícola en Ite, a partir de 1960 -año tras año- se fue formando un espejo de agua salobre superficial dando nacimiento a totorales, gramadales, largas playas arenosas y un delta de aproximadamente 2,000 hectáreas. Este nuevo paisaje, tiene un largo de 12 kilómetros paralelo a la Costanera, que se inicia a la altura del kilómetro 86 de la carretera asfaltada Tacna – Ilo. De esta manera, los humedales se han convertido en uno de los más extensos de la costa peruana.
Según los datos consignados por biólogo Jhonson Vizcarra Romero, en los humedales de Ite existen un promedio de 144 especies, de las cuales 85 son residentes y 59 migratorias, formando parte de un frágil corredor biológico de las aves que recorren distancias desde Canadá y Estados Unidos hasta la Patagonia, convirtiendo a Ite en el último refugio y desde emprenden el retorno. . Este periplo migratorio, se da entre noviembre y marzo. Las aves que vienen de la sierra de Cajamarca, Junín y Arequipa, migran verticalmente a la Costa, durante los meses de julio a diciembre. El humedal de Ite, se ha convertido en un verdadero "aeropuerto acuático" para el refugio de millones de aves, que durante casi medio siglo nos han visitado. Atentar contra estos ecosistemas, no solamente provocaríamos un desequilibrio en la formación natural de los humedales, sino que terminaríamos por extinguir cientos de especies de aves y algunos tipos de elementos bióticos que se desarrollan. Por ello, su cuidado y puesta al servicio del turismo, debe ser una tarea impulsada y manejada por un equipo multidisciplinario de especialistas, que aseguren la sostenibilidad del emprendimiento.



































